Es una tarde de Mayo, salgo a la calle
con algunos resabios de turbación, como para intentarle un contrapunto a la desazón
que signa todo aquello que pudiéramos asumir por patria, esa ilusión sobre la
que tantos se desviven infiltrados por el más absoluto de los desengaños.
Aunque para arribar al puerto del desengaño,
hay que haber vivido la experiencia de caer embelesados ante un engaño. Y la sensación
que comunica la tribu, en general, es la de no reconocer (o, al menos, la de no
desear reconocer) que ha vivido a la sombra de un engaño. Su engaño.
Entonces la realidad encabalga un invisible
potro, pasa como una sombra sobre las gentes, sobre esa farsa de idea que se
tiene del todo. Y, sin excepción, nuestros días, esas joyas de resplandor y
sombra que colman los aires con jeroglíficos celestes, se escabullen en sucesión,
dichosos de poder librarse del ahogo que signa el acontecer humano, tan saturado
de morbidez y tan empeñado en vivir al son de la arritmia de un corazón postizo.
Como es usual, antes de salir por esos
desendiosados rumbos, tomé la precaución de agregar algún libro distinto a la breve
comparsa que siempre me acompaña por las calles, para esos apartes en que solemos
entablar diálogo con las páginas y voces que en ellas se atesoran, en medio del
bullicio, y muy probablemente en una taberna de insurrectos ante el duelo o el silencio.
En un ínterin del transitar, me siento
en un rincón citadino. Tomo el libro advenedizo, el que se ha colado entre el
grupo de viajeros, y me topo con una descarnada, dolorida y, sin embargo, ecuánime
disertación. Viene de la mano de Leonardo Da Vinci, cuyos fragmentos y
reflexiones, son reunidos bajo el título de Aforismos.
Aquí la dejo, sin más, pues no se me hace difícil aceptar que es poco lo que podría
nadie agregar.
Salud!
lacl
"...No me parece que los hombres groseros,
de costumbres bajas y de poco ingenio, merezcan tan bello organismo ni tal
variedad de ropajes como los hombres especulativos y de talento. Los primeros
no son más que un saco a donde entra y de donde sale lo que comen, pues nada me
prueba que participen de la naturaleza humana, salvo en la voz y en la figura;
en todo lo demás son bastante semejantes a las bestias. Debiera llamárseles
fabricantes de estiércol y rellenadores de letrinas, porque no es otro su
oficio en el mundo. Ninguna virtud ponen en práctica. Letrinas llenas, es todo
lo que queda de su paso por la tierra..."
Leonardo Da Vinci,Aforismos.
Otro aforismo:
¡Oh, miseria humana, a cuantas cosas
te sometes por dinero!
En el natalicio de José Antonio Ramos Sucre (09 de Junio de 1890), publicamos este residuo,
para celebrar su legado.
Escrita un par de meses antes de su muerte, la breve glosa poética fue publicada
por su amigo, el Dr. José Nucete Sardi, el 13 de junio de 1931, al cumplirse
el primer aniversario del suicidio de Ramos Sucre, acaecido durante un viaje diplomático en la ciudad de
Ginebra, cuando decidió tomar una sobredosis de veronal, ante el asedio de una
agobiante e inagotable hiperestesia.
Igualmente agregamos las traducciones que acometiera Ramos Sucre de algunas de
las breves glosas poéticas del poeta alemán Ludwig o Luis Uhland, género en el
que el propio Ramos Sucre fue un celoso artesano. Van antecedidas de un dechado
de síntesis verbal, pues -en un párrafo- da, José Antonio, una ilustradora
pincelada a la ambivalencia entre las potencias de lo apolíneo y dionisíaco.
(lacl)
RESIDUO
Yo decliné mi frente sobre el páramo de las revelaciones y del terror,
donde no se atreve el rocío imparcial de la parábola.
Salí a una ciudad ilustre y las vírgenes cerraban su ventana al acento
de mi laúd siniestro.
Una forma casta, de origen celeste, depositaba en mis cabellos su beso
glacial. Acudía a través de mi sueño de proscrito, a mi cama de piedra, fosa de Job, abismo de dolores de Leopardi. ¿Se habrán lastimado sus pies de
azahar? Un árbol, emisario de la tormenta, azota el horizonte con su rama
desnuda en el curso del día monótono. Mi voz te ha ahuyentado de mi duro
camino, ave procelaria, cénit de la cúpula del cielo.
Ginebra, marzo de 1930. *
* El Universal; Caracas, 13 de junio de 1931. Publicado
por José Nucete Sardi en artículo suyo sobre Ramos Sucre.
(Nota de la edición preparada por Rafael Ángel Insausti, compilada,
titulada, prologada y anotada. Caracas, Colección “Rescate” , 1960. 2da.
edición aumentada, Caracas, Monte Ávila Editores, Colección Eldorado, 1976.
También puede consultarse en el libro José Antonio Ramos Sucre, Obras
completas, publicada por Editorial Ayacucho.)
LUIS UHLAND *
Luis Uhland
fue uno de los más eximios poetas del siglo XIX. Un crítico lo opone al
acerbo Henrique Heine, por el carácter contrario de su poesía tierna y
apacible; y luego explica de este modo el origen de sus respectivas
inspiraciones: por el halago del vino depuso su gravedad Euterpe, y se
transformó en bacante. Bajó enloquecida a la tierra, y con un beso comunicó
inspiración malsana a un adolescente, que fue después el desdichado Henrique
Heine. Al recobrar su serenidad, la musa quiso compensar el influjo de su
acción funesta, infundiendo con otro beso y en otro mortal un soplo benéfico.
Entonces bajó al país de Suabia, y agració a Luis Uhland con el don de una
poesía feliz.
*Renovación,
nro. 3; Caracas, 20 de mayo de 1916.
(Nota de la
edición preparada por Rafael Ángel Insausti, compilada, titulada, prologada y
anotada. Caracas, Colección “Rescate”, 1960. Una segunda edición aumentada fue
publicada en Caracas, por Monte Ávila Editores, Colección Eldorado, 1976.
También pueden consultarse estos textos en el libro José Antonio Ramos Sucre,
Obras completas, publicada por Editorial Ayacucho.)
* * * * *
POEMAS DE LUIS
UHLAND*
TRADUCCIONES DE
JOSE ANTONIO RAMOS SUCRE
LA SERENATA
¿Para qué me
despiertas con dulces sonidos?
¡Oh madre, ve
quién puede ser a hora tan avanzada!
—Yo nada oigo,
yo nada veo, vuelve a dormir hija. Nadie te trae serenatas nocturnas, porque
eres miserable y enferma.
—Siento que no
son músicas terrenas las que turban ahora mi sueño, me llaman con
cánticos celestes los ángeles. ¡Oh madre, adiós!
LA VIDA DE LOS
MUERTOS
Lejos de ti,
soy como un sepultado; no me halagan las auras primaverales; ni el canto de
la alondra ni la luz del sol me resucita.
Cuando los
vivos se entregan a dormir y los muertos se levantan de sus sepulcros, yo
voy como en un sueño sobre los abismos y sobre las cumbres que tanto me
alejan de ti.
Y atravieso el
jardín prohibido y fuerzo las puertas herméticas, y llego al santuario de
tu hermosura.
Si te espanta
mi hálito de difunto, tierna flor, piensa que mi amor te protege. Pero ya
desaparezco. . . los gallos rompen a cantar.
EL RAMILLETE
Como las
flores tienen propios significados, y así el mirto indica el amor, el laurel la
fama, el ciprés el dolor y el no-me-olvides la fidelidad; y como, por otra parte,
los colores simbolizan las pasiones humanas, de tal modo que el orgullo y la
envidia tienen su emblema en el amarillo y la esperanza en el verde; yo hago
irrupción en mi jardín y cojo flores de todas especies y colores para ofrendártelas
en silvestre ramillete. Con él te habré hecho la mejor ofrenda, habré puesto en
tus manos la fama y la esperanza, los dolores y las pasiones que constituyen mi
vida.
ELEGIA A UN
CURA DE ALDEA
Si está
permitido a los espíritus de los muertos volver de nuevo a su morada terrenal, el
tuyo no regresa en las noches tétricas en que vigilan la pesadumbre y la
nostalgia. No; pero en las mañanas de verano, cuando ninguna nube viaja por el azul
celeste y están las mieses altas y doradas, regresa tu alma y recorre la campiña
saludando con un beso a cada campesino, como lo hacías tú mismo en otro
tiempo.
.
Uhland
Uhland
Beso tus manos -
Cierre de una carta dirigida a una prima, de parte de José Antonio Ramos sucre