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martes, 27 de enero de 2026

JUAN SANCHEZ PELAEZ, OTROS POEMAS / Giovanni Battista Pergolesi, Stabat Mater, 1736.

 © lacl 



Por lustros han estado silenciosos esos cuatro poemas, reposando en una memoria cibernética. No recuerdo ya como los obtuve. Probablemente les tomé de una publicación en línea de la editorial Monte Ávila. 

Lo cierto es que es una voz ancestral y, si se quiere, parental de una red de voces poéticamente gregaria. Juan Sánchez Peláez forma parte esencial, molecular podríamos decir, de ese río de curso apacible mas indetenible de voces, del cual si bien no se suele pensar que defina el temple o la tesitura de un vulgo, su carácter o idiosincrasia, logra algo mucho más bello y redondo: le pinta por dentro hacia afuera y le pinta por fuera hacia adentro. No hay estudio sociológico que pueda superar al río del verbo genuinamente poético. 

En fin, dejamos acá esos maravillosos cantos que nos dejara en ofrenda el querido poeta Juan Sánchez Peláez. Son palabras como toda su poesía cargadas de una pristinidad esencial. Uno comienza a leerle y es como comenzar a escucharle, como rezar en voz alta. La palabra hecha delicia. Ese es el germen de su poesía. 

Salud, lacl


*** * ***

JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ, OTROS POEMAS...

 

Folios / Revista Monte Avila No. 28

Sánchez Peláez en vela, a la escucha de las ánimas

 

SI CAE NIEVE AHORA


Si cae nieve ahora

en una calle sin dirección

ni señales,

desde un zaguán

muchas ánimas nos preguntan

si nuestro extravío es pasajero,

si aquello durará o no

y nos indican

la ruta verdadera

siempre atentas o vestidas

con trajes de noche

así

de cuál norte o sur

de cuál este u oeste

esas sombras llegan puntuales

o andan

a través de los campos

en establos y alquerías,

nadie lo sabe

sino a la luz tenue del ocaso

cuando podemos atisbar a los ausentes

cuando nuestras manos grandes

hablando solas

se abren hacia el otro frío.

 

***


SURCA EL MAR...


Me miran a la cara

el sol y la luna

junto al recuerdo

de Valparaíso

deseos profundos, hermosos

de ebriedad juvenil

ondulan lejos

allá en lo lejano

surca el mar

un velero,

trae melodías ignotas

con el sonido ronco de los años,

en la bruma del crepúsculo

en tardes de otoño

llegan, ondulan sueños

de regreso a Valparaíso

y quédase soñando

el puerto insomne,

quédanse sus ojos

junto a mis ojos.


***

 

A VECES LAS MONTAÑAS



A veces las montañas

se esconden

y un caballo aparece intacto

bajo innumerables estrellas

con su lomo de rocío,

ahí es llama inmóvil

y sin jinete que lo guíe

sus flancos son faroles,

-respira, respira

ahuyenta el miedo,

-anda quieto: lago límpido

en el horizonte de la llanura,

-vuela y nos abandona:

hace una pausa de leguas y leguas,

vuelto una ofrenda de huesos fieles y cordilleras,

por eso

bebe del seno húmedo de la tierra entera;

el surco que tiene

es nuestro ombligo,

su batalla: el aire de intensas vibraciones,

en escasez o abundancia

somos el largo camino

y la vida breve,

mientras un caballo

entre nosotros y el resplandor

reclina todo su cuerpo sobre piedras tibias.

 ***


EXTRAÑO ES EN TORNO NUESTRO



Extraño es en torno nuestro

el manantial que nos bebe

extrañas las uvas rojas

que todavía morderemos

raros

los vastos momentos en abril

donde puedan coincidir

tu rumbo y el mío

a la orilla de árboles frondosos

y países que nos son queridos

el vigilante de los crudos inviernos

nos acecha 

e ignoramos el peso de nuestros brazos

si podrán ser útiles o no

si el tiempo será fresco o caluroso en abril

o si el granado en flor nos sostendrá serenos en la inquietud.


***
Giovanni Battista Pergolesi, Stabat Mater, 1736









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