© lacl
Por lustros han estado silenciosos esos cuatro poemas, reposando en una memoria cibernética. No recuerdo ya como los obtuve. Probablemente les tomé de una publicación en línea de la editorial Monte Ávila.
Lo cierto es que es una voz ancestral y, si se quiere, parental de una red de voces poéticamente gregaria. Juan Sánchez Peláez forma parte esencial, molecular podríamos decir, de ese río de curso apacible mas indetenible de voces, del cual si bien no se suele pensar que defina el temple o la tesitura de un vulgo, su carácter o idiosincrasia, logra algo mucho más bello y redondo: le pinta por dentro hacia afuera y le pinta por fuera hacia adentro. No hay estudio sociológico que pueda superar al río del verbo genuinamente poético.
En fin, dejamos acá esos maravillosos cantos que nos dejara en ofrenda el querido poeta Juan Sánchez Peláez. Son palabras como toda su poesía cargadas de una pristinidad esencial. Uno comienza a leerle y es como comenzar a escucharle, como rezar en voz alta. La palabra hecha delicia. Ese es el germen de su poesía.
Salud, lacl
*** * ***
JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ, OTROS POEMAS...
Folios / Revista Monte Avila No. 28
Sánchez Peláez en vela, a la escucha de las ánimas
SI CAE NIEVE AHORA
Si cae nieve ahora
en una calle sin dirección
ni señales,
desde un zaguán
muchas ánimas nos preguntan
si nuestro extravío es pasajero,
si aquello durará o no
y nos indican
la ruta verdadera
siempre atentas o vestidas
con trajes de noche
así
de cuál norte o sur
de cuál este u oeste
esas sombras llegan puntuales
o andan
a través de los campos
en establos y alquerías,
nadie lo sabe
sino a la luz tenue del ocaso
cuando podemos atisbar a los ausentes
cuando nuestras manos grandes
hablando solas
se abren hacia el otro frío.
***
SURCA EL MAR...
Me miran a la cara
el sol y la luna
junto al recuerdo
de Valparaíso
deseos profundos, hermosos
de ebriedad juvenil
ondulan lejos
allá en lo lejano
surca el mar
un velero,
trae melodías ignotas
con el sonido ronco de los años,
en la bruma del crepúsculo
en tardes de otoño
llegan, ondulan sueños
de regreso a Valparaíso
y quédase soñando
el puerto insomne,
quédanse sus ojos
junto a mis ojos.
***
A VECES LAS MONTAÑAS
A veces las montañas
se esconden
y un caballo aparece intacto
bajo innumerables estrellas
con su lomo de rocío,
ahí es llama inmóvil
y sin jinete que lo guíe
sus flancos son faroles,
-respira, respira
ahuyenta el miedo,
-anda quieto: lago límpido
en el horizonte de la llanura,
-vuela y nos abandona:
hace una pausa de leguas y leguas,
vuelto una ofrenda de huesos fieles y cordilleras,
por eso
bebe del seno húmedo de la tierra entera;
el surco que tiene
es nuestro ombligo,
su batalla: el aire de intensas vibraciones,
en escasez o abundancia
somos el largo camino
y la vida breve,
mientras un caballo
entre nosotros y el resplandor
reclina todo su cuerpo sobre piedras tibias.
***
EXTRAÑO ES EN TORNO NUESTRO
Extraño es en torno nuestro
el manantial que nos bebe
extrañas las uvas rojas
que todavía morderemos
raros
los vastos momentos en abril
donde puedan coincidir
tu rumbo y el mío
a la orilla de árboles frondosos
y países que nos son queridos
el vigilante de los crudos inviernos
nos acecha
e ignoramos el peso de nuestros brazos
si podrán ser útiles o no
si el tiempo será fresco o caluroso en abril
o si el granado en flor nos sostendrá serenos en la inquietud.
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