© lacl
Uno de esos ejercicios con el verbo ante la aparición de algún texto del libro de las mutaciones, el I CHING. En nuestra infancia aprendimos que a los ejercicios también podíamos llamarle juegos y viceversa. Pero ya menos infantes, también aprendimos que en el juego hay un asunto de mucha seriedad. No hay juego al que no nos aboquemos con total seriedad, incluso, cuando lo primero que recordemos del jugar sea algún divertimento. Eso lo aprendimos gracias a Johan Huizinga y su magnífico libro HOMO LUDENS.
Salud, lacl
Ching
36, La tierra – El fuego [17 / 01 / 11]
El cielo me invita a callar.
Su repentino esclarecimiento,
rebelión de la luz solar,
aún no alcanza para entibiar
los vientos que la noche
alojó en nuestras almas
y vísceras;
gélida ofrenda de las tinieblas
que impregnaron nuestros huesos
y se hundieron hasta el tuétano,
para luego brotar modulando
el tono de nuestras espiraciones.
La luz yace escondida
en el regazo de la noche.
Negro silencio
es lo que nos depara
la fugacidad del instante.
Y el más hermoso regalo
contemplar la diáspora
de nuestras exhalaciones,
espolvoreando efímeras
chispas de luz
hacia los pulmones
de la inmensidad.
(lacl)
***
GALERÍA DE ORFEO
Oregon
© [Luis Alejandro Contreras Loynaz/LetrasContraLetras - contracorrientes]. Todos los derechos reservados. Fecha de creación del blog: 2007. ©


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