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sábado, 30 de marzo de 2013

“El mundo sigue igual, a un loco vendaval” - Carta de Jorge Luis Borges a Alfonso Reyes / Guarida musical: Roberto Goyeneche - Rolando LaSerie






Los ciclos de la historia. Un pastel de cielos sureños que se asemeja a la torta de nuestra hora tropical, de sedición de cuartelazo, predicante de un estólido catecismo henchido de infructífera soberbia.

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Carta de Jorge Luis Borges a Alfonso Reyes

[1930, sin fecha exacta]
     
     ¡Salve! Quiero, en primer término, agradecer la invitación de Monterrey, a quien remitiré unos borradores, apenas los desdibuje un poco. No me tengo confianza; ya sabe usted que el borrador —como el anacronismo, el anatropismo y la errata— es también un género literario.

     Quiere usted mi versión sobre los sucesos gloriosos. Juro que desde aquella tarde victoriana, no he vuelto a ver a la señora Saint, y sólo en contadísimas ocasiones, a la resplandeciente Haydée Lange. En cuanto a la Eliminación del Doctor, puedo asegurarle que, descontada su necesidad, su bondad final, su justicia, nos vale ahora un desagradabilísimo ambiente. La revolución (o cuartelazo con apoyo del público) es una victoria del buen sentido sobre la inepcia, la frecuente deshonestidad y la ofuscación, pero esas malas cosas vencidas correspondían a una mitología, a un cariño, a una felicidad —a la imagen estrafalaria del Doctor, conspirador y tácito en la misma Casa Rosada. Buenos Aires, ahora, ha tenido que repudiar su mitología casera, y frangollar motivos de entusiasmo con heroísmos en los que nadie cree y con el tema —insignificante para el espíritu— de que estos militares no roban. 

     Sacrificar el Mito a la lucidez, ¿qué le parece? Shaw, indudablemente, lo aprobaría. No sé si escribo con precisión; antes (repito) poseíamos idiotez, pero con barulleros diarios opositores, con sus vivas y mueras, con una idolatría cómoda que florecía en las paredes, en las milongas y en las letras de tango; ahora, tenemos independencia con ley marcial, una prensa adulona, la tuñonada con escarapela perpetua y la ficción de que el régimen tilingo anterior era cruel y tiránico.

     Espectáculos, pocos. Un tiroteo no letal de rifles en la Plaza Once, una ametralladora a media cuadra en la calle Junín, dos armerías saqueadas por un malevaje inseguro en la calle Rivadavia: esas visiones debo a la revolución, y se las agradezco.

     Carriego, dentro de unos diez días, lo irá a ver.

    De aquí muchísimos afectos. Suyo, en la espera,

      -- Jorge Luis Borges

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Galería musical

Agregamos este bolero de letra insólita, La canción del dinero, interpretado por Rolando La Serie, para acompañar a esta carta de Borges, tan acuciosa y mordaz, tan personal y acrisolada en el estilo. Y agregamos otras extraordinarias piezas más del repertorio musical latinoamericano, con sus letras…





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Balada para un LocoTango - Roberto Goyeneche

Música: Astor Piazzolla
Letra: Horacio Ferrer
Intérprete: Roberto Goyeneche

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

(Cantado)

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

(Recitado)

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

(Cantado)

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

(Gritado)

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo
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LAS CUARENTA (LETRA)
Rolando Laserie


Con el pucho de la vida
apretao entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lento el andar,
dobló la esquina del barrio , curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno, esto se le oyó cantar:

Vieja calle de mi barrio donde he dado el primer paso,
vuelvo a vos cansado el mazo en inútil barajar,
con una daga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo bueno,
aprendí todo lo malo,
sé del beso que se compra,
sé del beso que se da;
del amigo que es amigo
siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata
uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida
hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, ji uno se debe reír;
no pensar, ni equivocado, para qué?,
si igual se vive,
y además corres el riesgo que te bauticen Gil.

La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron.
Cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar.
La esperanza fue mi amante, el desengaño mi amigo.
cada carta tiene contra y cada contra se da.

Hoy no creo ni en mí mismo, todo es truco, todo es falso,
y aquel que está más alto es igual a los demás.
Por eso no ha de extrañarte si alguna noche borracho
me viera pasar de brazo con quien no debo pasar.

Aprendí todo lo bueno,
aprendí todo lo malo,
sé del beso que se compra,
sé del beso que se da;
del amigo que es amigo
siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata
uno vale mucho más.

Aprendí, aprendí que en esta vida
hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, ji uno se debe reír;
no pensar, ni equivocado, para qué?,
si igual se vive,
y además corres el riesgo de que te bauticen Gil.
 

https://www.youtube.com/watch?v=On47sIUCOvE


Hermosa versión sinfónica de Los mareados...




Y otra belleza! Afiches...


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