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jueves, 24 de abril de 2008

In memoriam. Se nos ha ido Aimé Césaire, con el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga…



In memoriam. Se nos ha ido Aimé Césaire, con el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga…

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La primera vez que tuve noticia del poeta Aimé Césaire, fue gracias a la estupenda antología de poesía surrealista que nos legara Aldo Pellegrini, siendo yo un imberbe. La frase a que aludo en el título de esta glosa me ha acompañado volátil desde entonces. Es, esa antología, un bello y exhaustivo libro editado por Fabril Editora que Pellegrini dividió en tres pasos: uno, el de los poetas militantes del movimiento surrealista; dos, el de poetas que, aún no siendo activos militantes del surrealismo, se expresaron con un lenguaje atado a los desordenadores cánones de dicho movimiento y, tres, una sucinta muestra de algo que fue práctica común entre los integrantes de ese cataclismo cultural que encarnó en el surrealismo: la escritura de textos en colaboración. Por cierto que esa muestra cierra con un “cadáver exquisito”, aquella práctica de escritura colectiva en la que el anonimato y lo lúdico fungen como directores de coro y orquesta. Recuerdo que, entre los textos que más me impresionaron, estaban los de Césaire, Paul Eluard, Robert Desnos, Rene Char, César Moro, Antonin Artaud, Benjamin Péret, la Unión Libre de André Breton y muchas contribuciones de artistas plásticos que se sumaron al surrealismo. 

Acaso, una de las virtudes del surrealismo haya sido su extrema defensa de la libertad de creación, el derecho a expresarnos conforme a nuestro libre albedrío. Esta condición fue probablemente la causa de tantas contradicciones como las que se suscitaron en el seno de esta tendencia cultural que pretendió abarcarlo todo, poniendo a todos (y al todo) de cabeza. Verbigracia, su esperanzado casamiento y luego agrio divorcio con el comunismo. Fueron aguerridos en aquello de poner al todo y a todos de cabeza y fue inmensurable su contribución a la caída de numerosos y aherrojados patrones éticos y estéticos (aunque quizás fuera más apropiado decir moralizadores, antes que éticos). 

Pero no podían estar exentos del duelo constante entre ellos mismos, a causa de pugnas por temas políticos, filosóficos, éticos o estéticos. Y, como todas las iniciativas colectivas que pretenden establecer un canon, el surrealismo terminó por convertirse en un dogma cerrado, todo un contrasentido si se toman en cuenta sus aspiraciones originarias. En todo caso, el surrealismo volvía a poner sobre la mesa, el derecho del artista a cultivar el arte total y el derecho del hombre a ser hombre integral. 

¡Qué paradoja! en cierto modo, al intentar subvertir los asfixiantes patrones establecidos por la industriosa relojería de la modernidad, un movimiento reconocido como de vanguardia lo que reclamaba era, sencillamente, un regreso al hombre de antaño, que pudiera gozar libremente del culto a las artes non serviles; en el fondo, había cierta aspiración renacentista en el seno del surrealismo, cierta aspiración de humanismo hasta en sus prédicas más iconoclastas. Agregamos un pequeño tributo a quien fuera uno de sus integrantes, el recientemente desaparecido poeta Aimé Césaire, de quien pudiéramos decir que fue un surrealista congénito en lo que concierne al culto del lenguaje poético, un lenguaje alado y desafiante, libre y vivaz, desaforado a veces y siempre esplendente y conmovedor en sus imágenes; y como muestra de ello verán, más abajo, un par de sus armas milagrosas
lacl

Nota al lector: Las versos del poeta son sumamente largos en algunos casos y no caben en el tabloide de este blog, así que pedimos excusas. Hemos puesto una fuente pequeña, pero en negrillas, para facilitar la lectura de sus versos...
Salud!
lacl

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Supervivencia

Te evoco
bananero patético que agitas mi corazón desnudo en el día salmodiante
te evoco
viejo hougan de las montañas sordas por la noche
la noche exacta que precede a la última
y su redoblar de tedio que golpea en la poterna loca de las ciudades enterradas
pero no es sino el preludio de las selvas en marcha sobre el cuello sangrante del mundo
es mi odio singular
llevando a la deriva sus icebergs por el aliento de las verdaderas llamas
dadme
oh dadme el ojo inmortal del ámbar
y de sombras y de las tumbas de granito cuadriculado
pues la barrera ideal de los planos húmedos y de las hierbas acuáticas
escucharán en las zonas verdes
los intérpretes del olvido que se anudan y desanudan
y las raíces de la montaña
elevando la estirpe real de los almendros de la esperanza
florecerán por los caminos de la carne
(la penuria de vivir pasajera como una tormenta)
mientras bajo el cartel del cielo
sonreirá un fuego de oro
al canto ardiente de las llamas de mi cuerpo

De Las armas milagrosas, 1946
Traducción de Aldo Pellegrini,


© 1961 by Compañía General Fabril Editora
Nota al margen: Una “traducción” de este poema, la cual anda rodando en internet, luce como una desvergonzada versión de la de Pellegrini, pues se contenta con, simplemente, cambiar unas cuantas palabras al texto y atribuirle la autoría a otro señor.
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Sol Serpiente
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Sol serpiente ojo fascinador ojo mío
el mar piojera de islas crujiendo en los dedos de las rosas
lanza-llamas y mi cuerpo intacto de fulminado
el agua eleva las osamentas de luz perdidas en el corredor sin pompa
torbellinos de hielo aureolan el corazón humeante de los cuervos
nuestros corazones
es la voz de los rayos domesticados que giran sobre sus goznes de lagartija
traslado de anolis al paisaje de vidrios rotos
son las flores vampiros que suben a relevar las orquídeas
elixir del fuego central
juego justo fuego mango nocturno cubierto de abejas
mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres
pero el despertar estañoso se dora con los yacimientos infantiles
y mi cuerpo de guijarro que come pescado que come
palomas y sueños
el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga


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De Las armas milagrosas, 1946
Traducción de Aldo Pellegrini,
© 1961 by Compañía General Fabril Editora

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(fragmento)
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Igual que hay hombres-hiena y hombres-panteras, yo
seré un hombre-judío
un hombre-cafre
un hombre-hindú de Calcuta
un hombre de Harlem-que –no-vota
el hombre-hambruna, el hombre-insulto, el hombre-tortura podrían en cualquier momento agarrarlo molerlo a golpes –matarlo sin más- sin tener que rendir cuentas a nadie sin tener que excusarse con nadie…








miércoles, 9 de abril de 2008

Bajo un mismo cielo. Cuestión de generaciones.












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Bajo un mismo cielo. Cuestión de generaciones.
Comentario y Correspondencia en torno a un espinoso tema.


El vertiginoso ascenso de visitas al blog cubano Generación Y tiene (si es que los tiene) pocos precedentes. Recibe miles de visitas a diario la referida esquina cibernética. El gobierno de la isla se ha visto obligado a pinchar el sitio para que tal esquina de opinión abierta a todo mundo, no pueda ser vista, al menos, por los propios cubanos de isla adentro. Nada nuevo bajo el sol. Invito a quienes se preocupan por temas tales como libertad individual versus absolutismo estatal a que visiten ese blog (lo he añadido a mis enlaces, arriba y a la izquierda de la pantalla, frente al espectador), en el que se permite la entrada de todo aquel que quiera manifestar su opinión. El sitio acaba de ser galardonado con el Ortega y Gasset de periodismo digital. No es una casualidad que quienes abogan por cerrados sistemas de gobierno sean los más malcriados e insultantes, a la hora de presuntamente defender posiciones personales o ideológicas en los foros abiertos en el referido blog (acotemos que quienes afirman defender un sistema abierto de gobierno con un lenguaje soez y actitudes de clanes cavernarios son, en el fondo, todo lo contrario de lo que predican y resultan ser al final, seres perfectamente idénticos a quienes pretenden antagonizar). Yo, en lo personal, he profesado sempiternamente una innata repugnancia al culto por las ideologías, en el sentido que la moderna barbarie dio a esta palabra cuando se la pluraliza, esto es, como lo perfectamente antitético de toda creatividad. Una de las nefastas consecuencias que nos ha legado el apego a las ideologías es un desmedido culto por la "especialización", dando como producto a individuos des-individualizados, seres segmentados y, para colmo, disgregados de la colectividad, no importa cuán hacinados se les vea marchar por las calles del mundo. La ideología, en su sentido originario, es ("fue", provocaría decir) estudio genético de las ideas; pero en la modernidad se ha instituido la adopción de “ideologías” -así, en plural- como si simplemente se tratara de un inocente pasear de los ojos ante un variadísimo catálogo de puntales de los más diversos fanatismos. Muchas personas presumen defender una inamovible premisa originaria o una estentórea verdad ulterior, cuando lo que sumariamente hacen es defender un disparate pergeñado por un grupito de chiflados que, se dice, fundaron tal o cual ideología.
Debo señalar que, a la par, he cultivado un amor por la idea sin más, la imaginería que se regodea en el vagabundear, la idea que nace sin los cegadores excesos de un discurrir que aspira a organizarlo todo, lo que ni es lo mismo, ni se escribe igual. Por desgracia, la ideología (regresando a su singularidad) es siempre acechada por el lobo del fanatismo y la sierpe de la maquinación de cofradías en perjuicio de la común ciudadanía; en suma, acaba siendo vícitma de un padecimiento que niega la labranza de la idea. Bien. En la última opinión que ha dejado Yoani Sánchez en su blog, que así se llama la autora de sus días, aborda el tema de la educación paternalista que pretenden invariablemente instrumentar los estados totalitarios. Obviamente, ella habla de lo que sucede en su Cuba natal. Cualquier semejanza con el nuevo panorama educativo que el gobierno de la hora pretende imponer en Venezuela, obviamente, tampoco es otra casualidad. Nada es casual en los sistemas opresivos de la individualidad humana. Así que reproduzco más abajo la glosa a que me he referido y, antes, un intercambio de misivas por medio del cual un amigo me permitió entrar en contacto con la reseñada página de Yoani Sánchez, ciudadana del mundo…
11 de abril. Addenda a mi texto del 9 de Abril. Ayer Yoani ha dejado un breve texto titulado La utopía impuesta, todo un lacónico canto a ese derecho que debería tener todo ser humano de vivir su propia vida y conforme a su libre albedrío, claro, siempre bajo la premisa de no violentar el derecho de los demás. No debería ser una aspiración tan complicada de alcanzar. Yoani no pide más y nosotros la acompañamos en esa esperanza. Mientras tanto, un trío de aviones F-16 cruza el cielo caraqueño para conmemorar aquello que no fue...

Imagen 1: El cielo es de todos. Desde el techo de la hermosa y gratamente recordada morada que tuvieran los queridos Salvador Garmendia y Elisa Maggi en Villa Croacia, Litoral Central de Venezuela. lacl ©
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Imagen 2: Desamparado resguardado. Caracas. lacl ©
Los olvidados disponen, a veces, de un protector coro de ángeles...
Como dijera Ezra Pound, “mientras más conozco al hombre, más quiero a mi perro”
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Correspondencia – Generación Y
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From:
Luis Contreras

Date: Apr 8, 2008 7:54 PM
Subject: Re: generación "y"
To: X
Sí X. Lo que más me preocupa es que los venezolanos, a quienes en buena parte nos define algo así como una volatilidad en lo que respecta a tomas de posición (¿implicarán ellas una toma de conciencia?), no estamos acostumbrados a la "constancia" como un elemento vital del ejercicio ciudadano. En una hora, mostramos una determinación extrema, indoblegable, cuasi teutona y, a la hora siguiente, no sabemos cómo nos llamamos, ni por qué vinimos, ni hacia donde iremos, para remedar a Gerbasi. Para nosotros (grosso modo) la constancia es un signo que, en cierto modo, puede convocarnos a la abulia que ocasionan las prácticas rutinarias; pero sucede que constancia es una fuerza que no se ha de llevar en las indumentarias, sino en lo más profundo de la memoria individual y colectiva. Hay pueblos que se han “salvado” en virtud de su apego a la constancia. Valga decir que, en muchos casos, son las situaciones extremas las que, acaso, hayan contribuido al desarrollo de tal constancia colectiva. Lo mismo puede valer para un individuo. Pero cuando de lo que se trata es que habiendo una secta incautado el poder y que con él pretenda avasallar al resto de la colectividad, lo que uno rogaría es que, en el seno de cada conciencia, fuese perentorio que constancia brotara de manera unánime y afín. No sé si estoy equivocado, pero creo que nuestra comunidad se encuentra, en este instante, en el punto bajo del vaivén de ese tobogán de sutilezas que, como he dicho, nos define. Lo que primero me viene a la mente es dispersión, gaseosa volatilidad, derrotero del que no quiere ver o enfrentar algún peligro, agotamiento del que denodadamente tiene que plantársele a un terco. En tanto que los fanáticos, aquellos que defienden banderas a capa y espada, los testarudos per se, aun siendo minoría, mantienen entre sí la cohesión, a pesar de su falta de asidero, de sedimentación, de basamento. Y tienen las de ganar las cuadrillas de intransigentes, de los que gozosos forman filas y amenazan con arremeter contra las gentes y sus bienes, contra todo lo estatuido, contra sus propias casas e, incluso, contra la misma naturaleza, si fuera necesario, con tal de imponer sus manidos y contrahechos “criterios”. A los clanes muy poco les importa la aspiración al libre albedrío del sujeto “soñador” que se contentaría con que le permitiesen vivir conforme a su fuero interior. Para los clanes, el resto de los mortales somos ovejas o corderos, para ser pastoreadas o sacrificadas, cada cosa en su momento. En fin, creo que el estudiantado universitario venezolano ha cumplido un momento estelar en el periodo que va de abril de 2007 hasta diciembre de 2008, cuando fungió de ángel de la buena conciencia tras las orejas del resto del país. Me preocupa, sí, que ese estudiantado esté sumido, con el resto de la población, en lo más bajo del péndulo de provisionalidad de que hago mención. En todo caso, creo que lo importante es mantener la vela erguida y la mano firme sobre el timón. Espero que muy pronto surja, de manera espontánea -como recién sucedió- una expresión verídica de lo que, a pesar de todo, creo que alienta en nuestro substrato psíquico, esto es, una necesidad de sacudirse la voz de un enfermo que se ve ganoso de contagiarle su peste, una necesidad de abortar las prédicas del lunático que pretende enquistarse en su seno. En lo que a nosotros respecta, no queda otra opción que seguir sumando nuestros modestos granos de arena.
Un abrazo.

Luis Alejandro.
P. D. No he tenido el tiempo suficiente como para orquestar algunas ideas en torno a lo que planteas, pero espero poder hacerlo y cumplir tal cometido en las fechas venideras. Es perentorio.
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From: X

Date: Apr 8, 2008 3:44 PM
Subject: generación "y"
To:
Luis Contreras
Luis: En su artículo de hoy, titulado "Incubar mediocres", Yoani Sánchez aborda el problema de la educación en Cuba y resalta el hecho de que el índice académico ya no cuenta a la hora de seleccionar a quienes desean estudiar exigentes carreras, pues ha cedido su lugar a la "conducta ideológica y patriótica". ¿No le encuentras similitud con el fulano currículo que se quiere imponer aquí? Por lo visto, la imitación a rompe y rasga del decadente régimen cubano sigue en su apogeo. Creo que este artículo debe hacérsele llegar a quienes tienen hijos en edad escolar para que cobren conciencia de lo que les espera a la vuelta de muy poco tiempo. Saludos, X.
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From:
Luis Contreras

Date: Apr 7, 2008 12:40 PM
Subject: Re: En el texto.
To: X
Gracias X. Así lo haré. Primero quiero familiarizarme bien con su página. La voy a añadir a la lista de enlaces de mi blog y luego se la envío a mi lista de direcciones, que ya suma unas mil direcciones o un poco mas...
Con respecto a la traducción de los poemas, Z no me ha enviado los suyos. No sé si hay el tiempo suficiente. Si es posible hablemos esta tarde por teléfono. Dime, a qué teléfono puedo llamarte…
Un abrazo.
Luis Alejandro

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From: X

Date: Apr 5, 2008 10:42 AM
Subject: En el texto.
To: Luis Contreras
Luis: La noticia del día es que la cubana Yoani Sánchez, autora del blog que te mandé en archivo adjunto (Generación Y) acaba de ganar el premio Ortega y Gasset de periodismo digital, lo cual la convierte en una figura mundial, lejos de las esperadas represiones. Es momento entonces de difundir sus textos, muy claros en cuanto a lo que es la situación actual de Cuba, donde los esfuerzos de la juventud cubana parecen abrir un espacio de esperanza posible para el futuro inmediato. Saludos. X.
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From:
Luis Contreras

Date: Apr 3, 2008 5:00 PM
Subject: Re: traducción
To: X
Hola X: es apenas hoy cuando puedo entrar a este correo. Alguien se ha robado el tiempo. Con gusto comienzo a revisarlos esta noche. Ya entrare en el blog, disculpa que escriba sin acentos.
Un abrazo
Luis Alejandro
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From: X

Date: Apr 1, 2008 10:38 AM
Subject: Desde Cuba
To:
Luis Contreras
Luis: El domingo salió en El Nacional un reportaje sobre la actividad que vienen desarrollando los jóvenes en Cuba. Han logrado eludir la censura y están haciendo planteamientos muy interesantes. La más destacada es esta muchacha, Yoani Sánchez, cuyo perfil y fotos te envío. Escribe muy bien, con mucha agudeza e ironía y está dando mucho que hablar en todas partes. Su blog, Generación Y, está en la red, búscalo con google. Creo que vale la pena difundir sus escritos, son bastante ilustrativos de la situación actual de Cuba y valdría la pena que nuestros compatriotas se enteraran de lo que nos espera si seguimos por el camino que vamos. Un saludo, X.

Generación Y

Incubar mediocres

Escrito por: Yoani Sanchez en General , Abril,8,2008



En la secundaria donde estudia mi hijo tuvimos una reunión de padres que duró tres horas y casi termina en una pelea. La directora del centro escolar leyó la resolución 177 del Ministerio de Educación aprobada en diciembre pasado, donde se establece que el índice académico ya no será determinante a la hora de proseguir estudios en la enseñanza media superior. Los que tengan más altas calificaciones no saldrán premiados con las mejores plazas en preuniversitarios de ciencias exactas, escuelas de arte o tecnológicos de informática y comunicaciones, sino que el tamiz de la selección beneficiará a los más “integrales”.
El conocido escalafón que se confeccionaba a partir de las notas acumuladas durante los tres cursos de la secundaria, ha dejado de existir. En su lugar, el profesor tiene la potestad de asignar –a dedo- quién estudia cada especialidad. Los nueve parámetros que, según el nuevo método de calificación, hacen la integralidad de un joven, son:
1. Asistencia y puntualidad
2. Actitud ante el trabajo
3. Actitud ante el estudio
4. Disciplina
5. Uso adecuado del uniforme y de los atributos pioneriles
6. Manifestaciones y actividades político-patrióticas
7. Participación en actividades culturales y deportivas
8. Cuidado de la propiedad social y del medio ambiente
9. Relaciones humanas

El punto seis es suficiente para disparar las alarmas, pues abona el terreno donde crecerán fortalecidos el oportunismo y la simulación.
La inquietante reunión ocurrió en los mismos días del Congreso de la UNEAC, donde varios delegados criticaron el estado de la educación cubana y de la formación de valores. Por un lado, se exige que se fomente el talento y la creatividad y por otro, los férreos límites de la ideología segregan a los que piensan diferente.
No me preocupo tanto por mi hijo, pues en los dos años que le quedan para acceder a otro nivel de enseñanza puede ser que ya la impopular medida no exista. Sin embargo, me asusta una Nación donde no se premia el talento, sino la incondicionalidad ideológica; donde un estudiante que participa en una demostración política, puede ser mejor evaluado que aquel que domina los contenidos; donde las propias instituciones escolares señalan, como más atractivo, el camino de las máscaras.

sábado, 22 de marzo de 2008

MEMORIA DE LA TRIBU, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS / Cuadernario, Cada noche, lacl / Versos del transeúnte, lacl / TRIBUTO A ELIS REGINA. Varias de sus más memorables interpretaciones.

© lacl 

MEMORIA DE LA TRIBU, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS
Los tiempos recientes no han sido de hacedero navegar para este glosador. Achánquenle al azote de los temporales cualquiera de los disparates que vendrán. Ciertas borrascas y vendavales han zarandeado y vapuleado la nave en la que, día a día y contra todo pronóstico, vadeo la reciedumbre de aguas que se agitan en el fondo de ese estrecho pasaje que debemos cruzar para llegar al terruño que nos simboliza como tribu. Veo pasar despojos, desechos humanos, flotando sobre las aguas, a la deriva. Miasmas, hedores, podridas retamas, corrientes sudorosas y aceitosos fluidos. Impurezas. He visto, al llegar a puerto, cómo brotan retoños de podredumbre, aquí y allá, abonados con las sales de la infamia; he visto los fuegos fatuos que otorga una efímera expoliación. He visto a la miseria ganar terreno, tanto en los desolados campos de la pobreza como en las fastuosas estancias de la riqueza. Nuestra aldea o, mejor, su gente, pasa por un trago amargo desde hace ya varios años. Una peste señorea entre sus lechos, se adocenó en sus almohadas, se cobijó con sus sueños y tomó sus alientos. Un aire mefítico se apoderó de sus hijos y asfixió sus corazones, pero sólo hasta el punto de llevarles a los umbrales de la muerte. El desfallecimiento hurtó sus pulsos y deambulan como hechizados por el desvarío. No hallando cura con la que aliviar los males que aquejaban sus casas y castas, los pater famili viven ahora de la infamia y la persecución. La delación es flor del día. Presenciar las muchedumbres, su bullicio y su comercio, sus arterías y conjuras, es ver pintado el arrebato. El vecino malvive o sobrevive del desmedro del vecino. Los niños vagan sin alma. Al parecer, un abandono se apoderó de sus sienes y ya no conmemoran el simbólico ritual de los juegos iniciáticos, aquellos con los que -tomándole la plaza a los mayores- se preparaban para el vivir en comunión y reciprocidad con los otros y con la inmensidad inescrutable del afuera. Un desleimiento hizo baza en el engendramiento y apresuró los ciclos de caducidad y muerte en los brotes de vida. ¿Que es escatológica y funesta la visión que lanzo de mi estirpe? Venga, déme usted su mano y vayamos a recorrer cada calle, cada rincón de mi patria y, luego, sentémonos a dar fe de lo contrario. ¡Cómo quisiera equivocarme! Por desgracia, creo que haremos coincidencia en buena parte de lo que llevo referido.

A ello he de atribuir, en algo, mis ausencias. Y, ciertamente, al acaecimiento de algunas vicisitudes personales, que no vienen al caso. Pero no deseo, por nada, dar la impresión de que estoy largando excusas, pues no hallo en ello algún sentido. ¿De qué servirían y sobre qué propósito? Vivimos, como dijera en otro lugar, desanillados, enclaustrados en nuestros cascarones, ataviados con blindajes, execrados del cosmos y clausurados para la otredad, para la comunión con la membrana del cielo y el oro de la piel. Por eso he estado tan reacio al humano contacto. He requerido de largas noches y días para la restauración de mi ánimo. No estoy seguro de haber logrado algo. Pero, al menos, ensayo un derrotero al extravío; cada noche parto, sin salir, con mi bitácora y mis implementos, mi brújula sin norte y mi cuadrante, seducido por las curvaturas de la luna y los palpitantes requiebros del firmamento; camino de puntillas sobre los rieles de Selene, escucho las coplas de Venus y me absorbo en el indecible amor de Ariadna, primeramente vencido y, luego, infaustamente vendido por el hombre, que al final no se explica por qué fuera ella redimida por la gracia de Dionisos.

Luego vuelve el sol y, con su principado, el jornal de hombres que se figuran saber para qué despiertan y por qué pernoctaron, por qué han de incorporarse de sus lechos, hacia donde van y, por sobre todo, cuándo volverán a su inquebrantable reincidencia, a su monótona leyenda sin magia ni sorpresas. Como en un poema leído hace muchos años y del que, desafortunadamente, no recuerdo ahora el nombre del autor (nada hay que me incomode más y no me quedaré tranquilo hasta que encuentre ese poema) transitan, jornada tras jornada, por un flanco de la aldea en el que se suele instalar una vieja desheredada, mendicante y de carnes contrahechas. Arrojan puntualmente sus monedas al sitio en el que ella se sienta, pues para nada desean hacer contacto con la piel de la anciana… hasta el día en que se percatan de que, en lugar de una mendicante, lo que allí hay es una caja destartalada, con algunas frutas podridas y tocada con un desgastado pedazo de trapo.
Hice un alto en esta glosa para “curucutear” por casi dos horas (curucutear es expresión venezolana para significar que se está hurgando o buscando algo) en mi biblioteca aún desorganizada por una reciente mudanza y no encuentro la antología en la que recuerdo haber leído el poema a que hago referencia. Tan pronto como dé con su paradero, volveré por estas páginas para dejar constancia de su existencia. *

Pero uno de los regalos que, en contraparte, me ha traído la mudanza es el hallazgo de algunas extraviadas rasgaduras sobre el papel, suerte de reencuentro con aquel que vine a ser. En virtud de ello me atreveré a reproducir un intento de poema escrito una madrugada al reverso de una chequera (luego de haber vivido una situación un tanto infortunada), a falta de un cuaderno en el que pudiera esbozar mi decir; ese texto que, en cierta forma, brotó para salvarme, fue vertido luego y de manera adrede en la agenda en la que se estaba escribiendo mi Cuadernario, ** (y por fortuna, puesto que el original vino a diluirse, en buena parte, gracias al húmedo agente de un vaso que colocaron encima del escrito; reproduzco más abajo la chequera en su reverso).

He hallado, igualmente, otros textos míos más añejos que, tanto por su temática y sus ligerezas, como por su suerte, he pensado en recoger bajo el título de Versos del transeúnte, así como, también, varios libros que llevaba mucho tiempo buscando para dar de ellos alguna noticia en esta página: Días ejemplares de América, de Walt Whitman, Breviario (una fragmentaria selección de textos en prosa extraídos de ensayos y cartas), Doble vida y otros escritos autobiográficos y Postludio, estos tres del no tan bien ponderado Gottfried Benn, el Peregrino Querubínico de Angelus Silesius, las Poesías completas de D. H. Lawrence (en inglés), las sutiles Reflexiones sobre la historia universal, de Jacob Burckhardt, con la excelente introducción de Alfonso Reyes y las Poesías completas de K. Kavafis, entre otros. Por último (y esto me pareció significativo) me reencontré con El rechazo del placer, de Walter Kerr, lo que merece una mención aparte.

Me precio de ser uno de los pocos alumnos que, por el año 76, siguió el consejo de Rafael Cadenas y se dispuso a comprar tal título y a tratar de vislumbrarle el sentido. Siempre he sentido inclinación por colocarme al lado de los que no están de acuerdo con las mayorías, al lado de quienes señalan los lunares de la tribu. Y, no pocas veces, tal tesitura de ánimo me ha llevado abandonar lugares, estudios, proyectos, trabajos y hasta amores. Bastaron uno o dos semestres, luego de haber cursado con Cadenas aquella materia que se intitulaba Literatura y Vida, para que una enorme desazón ganara cuerpo en mi alma y me hiciera sentir hastiado de la Escuela de Letras, de la frivolidad de sus alumnos, de sus maquillajes librescos o de cambiadores del mundo, de sus politiqueros de oficio -que no eran otra cosa que el reflejo de los politiqueros que hacían vida en el país-, de la turbidez agobiante que signaba la atmósfera de la Universidad Central, que en muy poco se diferenciaba del aire pesado que bullía en la Escuela de Letras. Eran los años de la Venezuela Saudita. Yo definiría nuestro sistema político de aquellos días como la puesta en escena de una aceitada dictadura democrática, vertedero de sutilezas en el que suelen acabar la mayor parte de los gobiernos del mundo, en toda hora y lugar. Daban ganas de vomitar. Cadenas, lo recuerdo bien, no parecía pasar por un buen momento, cuando me tocó ser su discípulo la primera vez; le costaba conversar con sus alumnos, en su mayoría, una cuerda de prepotencias sentadas en una misma sala. Quizás es por eso que siempre le he profesado el mayor de mis respetos, sin que ello signifique que medie entre nosotros mayor cercanía que la que propiciaran mis idas y venidas a la Escuela de Letras de la UCV. El es, para expresarlo con una frase de Joseph Conrad, uno de los nuestros.

Lo cierto es que mi agobio de los años 76 y 77 resultó tan exasperante que, a pesar de mi enorme interés y curiosidad por la poesía y su verdad y por ciertos temas literarios, me vi forzado a huir, a toda prisa, de la Escuela y de la Universidad (en realidad, huía del país sin salir de él). Me sumergí en el afuera de la bohemia, los tragos y los trasnochos, buscando una señal, un signo, una mano lúdica y no necesariamente humana, que me llevara a una heredad sin falsas promesas; y me sumergí en el adentro de una soledad bien salpimentada de largas horas de música y lectura. Decidí ponerme a trabajar, para ganar los fondos con los que mantener mi bohemia y disipación. Pero, a pesar de mi retirada, jamás dejé de leer aquello que llamara mi interés. El leer entraña un oficio del espíritu. Así que por aquellos años se consolidó mi gusto por El Oficio. Mucha poesía, algo de narrativa, un poco más de filosofía y, sobre todo, ensayística y libros heteróclitos. Me encantan los libros bien escritos y difíciles de catalogar. Los que no dan tregua ni cuartel a esta parodia que comporta el humano devenir, como lo hace este develador Rechazo del Placer. Bien. Se hace larga esta mención. Así que corto por ahora.

Más abajo reproduzco un par de los aludidos versos del transeúnte, versos que -como los pasos del despreocupado caminante- no tienen otra pretensión que la de emular la libre marcha de los andariegos.

Y, en los próximos días, me tomaré el tiempo necesario para desplegar algunos textos y notas sobre algunos de los citados libros.

Más abajo, a manera de obsequio, unas honras a la insustituible Elis Regina. Recuerdo que, hace muchos años, me tocó ver, escuchar y, digo más, padecer, ser secuestrado por una versión suya de O Bebado e A Equilibrista, en un homenaje televisado que se le rindió a raíz de su fallecimiento. Ella estaba sola, bajo una carpa de circo, cantándole al único ojo espectador, una cámara que giraba en torno a ella sobre un riel, mientras su voz iba cantándole y desgarrándose y desgarrando el corazón del solitario espectador que somos todos. La tela de la carpa lucía, a sus espaldas, como una mezcla del color rojizo y ocre que se capta a través de un párpado cerrado expuesto al inclemente sol. Rojo sangre, rojo sol, ocre de la tierra , ocre de la piel. Y aquella voz inolvidable que salía del subsuelo o de las vísceras, aquella voz manando incontenible de un estremecimiento de vida. Era como quedar hechizado por una Sibila. No había más nada que hacer, como no fuera entregársele. Lamentablemente, no dispongo de esa conmovedora versión; colocamos, en su defecto, un par de versiones en vivo.

Salud!

lacl


Las fotografías de la luna o diosa Blanca fueron tomadas en Caracas, lacl 

Nota marginal - 27 de Agosto, 2013. Agrego, al final, el video que no encontrara hace cinco años… Veo que mi memoria recordaba más los rojos y ocres que otros tonos, pero sigo adorando esta canción…




De Cuadernario

a Yineska

Cada noche
luego de que tu sueño ya se ha rendido al sueño,
yo veo con delectación
cómo mis brazos se elevan hacia el cielo,
para que mis manos,
plácidamente extendidas,
puedan bañarse en la luz de la sombra.

Mis brazos aún están en el cuarto,
pero mis manos ya han cruzado
los techos, nubes y vientos
de un cielo conventual.

Allí se quedan flotando un buen rato,
en armoniosa conexión con el cosmos,
cual si fuesen un par de asfódelos nocturnos
cargándose de amorosa oscuridad.

Luego bajan lentamente
por los peldaños de la noche,
suave descenso al valle de tu espalda,
y comienzan a recorrer el cosmos en tu cuerpo,
en testimonio de que tierra, piel y cielo
son rostros de un mismo silencio.




Ese texto fue escrito al reverso de una chequera, cierta noche caraqueña, en la calle y sin otro recurso dónde estampar la letra. 
Lamentablemente luego su letra fue desleída por el efecto de un vaso deshielándose en alguna reunión en casa. 



* Cuentos breves y extraordinarios, el texto aludido lo escribió Max Jacob, La mendiga de Nápoles. La antología fue preparada por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Una nota que he agregado a posteriori. Si desea leer el texto de Max Jacob, aquí dejo el enlace:

https://letrascontraletras.blogspot.com/2022/02/la-mendiga-de-napoles-max-jacob.html?m=0

** Cuadernario, COMUN PRESENCIA EDITORES, Col. Los Conjurados. Bogotá, 2007

Las siguientes imágenes fueron captadas en la bella Bogotá, en Abril de 2007, en ocasión del lanzamiento de Cuadernario, junto a otros títulos, en la Feria del Libro de Bogotá, de la mano de los queridos Amparo Osorio y Gonzalo Márquez Cristo. Me he tomado un tiempo excesivamente largo para ofrecer acá una glosa de los agraciados días que pasamos en la querida Bogotá y, luego, en Cartagena, Santa Marta y Barranquilla, entre amigos y con el espíritu festivo. Lo he ido posponiendo por no hablar en demasía de lo mío. Pero tengo una deuda de gratitud con los queridos Amparo y Gonzalo y espero subsanarla en los días venideros...

















1. Bajo los reflectores de la FIL BOGOTÁ 2007
2. La luna durante la noche del bautizo de los libros de COMUN PRESENCIA EDITORES, Colección Los Conjurados, Bogotá, Colombia. 
3. La lectura...
4 y 5. El gran libro de la Feria.
6. El otro bautizo, en el Salomé Pagana, por supuesto….
7. Cartagena de noche. 

VERSOS DEL TRANSEÚNTE

1. (de los años ochenta)

Te he estado viendo con ojos
ancianos de mirar
Yo no te conozco
Tú no me conoces
Es el mirar quien nos conoce
Son los ojos los que traman la fuga del mirar,
de lo ansiado, de la espera
Te he visto cien mil millares de millones de veces
Me has visto cien mil millares de millones de veces
Y he visto cómo te desplazas 

por la quemante claridad
vacía y despoblada de la calle, 

como un animal herido
tratando de alumbrar una soledad 

que todavía no se atreve
a desnudarse

2. (de los años noventa)


Todos mis poros están encendidos,
esperando por ti;
mi teléfono espera por ti,
mis oídos esperan por ti.
Mi ventana está abierta,
mirando un noctámbulo
y nublado cielo.
Mi corazón está atento
auscultando cada detalle,
cada sonido, cada indicio.
Mi puerta está,
más despierta que nunca,
esperando una señal de tu bella persona
para abrirse de par en par
y no cerrarse nunca más.
Pero tú no apareces.
Iré a la calle a mojarme
bajo esta tímida garúa
que oculta una lluvia de estrellas.
Y a ella volveré cada noche
con o sin lluvia,
con o sin estrellas.
Acaso te encuentre respirando
bajo otra forma de vida,
otra figura del cielo,
hecha carne indócil,
por el indócil hecho de sentir,
pero vibrátil
y enigmáticamente perfumada,
gozosa de ser el cuerpo inadvertido
y poroso que dona el vivir.

ELIS REGINA



Elis Regina em 1979 -
Brasil
Caía a tarde feito um viaduto
E um bêbado trajando luto
Me lembrou Carlitos
A lua, tal qual a dona do bordel,
Pedia a cada estrela friaUm brilho de aluguel
E nuvens, lá no mata-borrão do céu,
Chupavam manchas torturadas, que sufoco!
Louco, o bêbado com chapéu-coco
Fazia irreverências mil pra noite do brasil.
Meu brasil
Que sonha com a volta do irmão do Henfil.
Com tanta gente que partiu num rabo de foguete.
Chora a nossa pátria mãe gentil,
Choram Marias e Clarisses no solo do brasil.
Mas sei que uma dor assim pungente
Não há de ser inutilmente, a esperança
Dança na corda bamba de sombrinha
E em cada passo dessa linha pode se machucar
Azar, a esperança equilibrista
Sabe que o show de todo artista
Tem que continuar...















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