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jueves, 3 de abril de 2025

De mis cuadernos marginales... lacl / Galería de Orfeo: Billie Holiday: Lady In Satin



De mis cuadernos marginales... lacl



Llevo varios días caminando 

sobre una cuerda de luz. 

Salgo a la calle 

y me disuelvo 

en la claridad del día,

como un girasol 

que lanza su polen 

a los cielos

cuando es acariciando 

por el viento. 

En realidad, no lo lanza. 

Le es arrebatado,

como arrebatado del suelo 

deambula mi ser, 

cual un alado dragón

que a nadie devela 

su rostro. 


Cuadernos marginales, azul.

***


Alzas la vista 

y contemplas el misterio. 

¿Porque has de extrañarte

al confundirte con él?

Natural es que haya

confluencia entre el ser 

que contempla 

y el ser que es contemplado. 

Acaso no sea asunto

de confundirse,

sino de "fundirse con".

Es parte del misterio.


lacl. Cuadernos marginales, azul.

***


Todo los años son los años de nuestra revelación.

Me refiero a esas ya pasadas cifras de los calendarios que, en una abrupta aparición, juzgamos como una fecha muerta. 

Una hoja amarillenta sojuzgada por lo que inexorablemente se ha ido.

Abrimos un libro, por ejemplo, y nos topamos con la advertencia que un señor dejara escrita en el frontispicio del volumen. 

A pie de página, la fecha. Un día cualquiera de un año en el que se desembarazaba nuestra infancia. 

El ocre color de la hoja y el dulce aroma de la página, que retrotrae al olor del chocolate, conspiran para demostrarnos que esa fecha ha muerto.

Suspiramos.


lacl, Cuadernos marginales, verde.


***

Billie Holiday: Lady In Satin, Complete Album 1958 HQ



La gran Billie!




lunes, 31 de marzo de 2025

Decir más con menos. Textos breves de Il miglor fabro, lacl / GALERÍA DE ORFEO: MÚSICA DEL RENACIMIENTO.

.

Decir más con menos. Textos breves de Il miglor fabro. Algunas traducciones de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal. Iré agregando algunas otras. 
¡Salud!
lacl

**"

SOCIEDAD 

Menguaba la posición de la familia
Y por esta razón la tierna Aurelia, 
Que había reído 18 veranos, 
Hoy sufre el contacto paralítico de Phidippus.


***

EL ORDEN SOCIAL 

Este funcionario de gobierno 
Cuya esposa le lleva no pocos años, 
Tiene unos modos tan acariciadores
cuando les da la mano a las muchachas.

***

ALBA

Fresca como los pálidos pétalos húmedos
     del lirio de la calle 
duerme a mi lado en la alborada. 

***

EPITAFIOS

 Fu I

Fu I amaba la alta nube y la colina,
Ay, murió de alcohol.  

Li Po 

Y Li Po también murió borracho, 
Quiso abrazar la luna
En el Río amarillo.

Ezra Pound

La traducción es de Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho.
Alberto corazón Editor Visor Madrid 1979


GALERÍA DE ORFEO MÚSICA DEL RENACIMIENTO












Hermann Hesse Palabras preliminares a un ensayo titulado RECUERDO DE UNA PEREGRINACIÓN y otros fragmentos de PEQUEÑAS ALEGRÍAS. lacl. / Wynton Marsalis y sus amigos / Hermann Hesse, acuarelas de un paseante



LETRASCONTRALETRAS

Hermann Hesse 

Palabras preliminares a un ensayo titulado RECUERDO DE UNA PEREGRINACIÓN.

"...En mis mocedades, hace unos 25 años atrás, crucé en cierta ocasión los valles de Engadina y Bergell, vecinos al lago de Como por el paso de Albula. Era pleno verano. He encontrado el breve ensayo que escribí en aquellos días después de la excursión. Fue una peregrinación por una Europa sin guerra, por los Grisones sin polvo, por una Italia sin automóviles. En aquel entonces era todavía una delicia andar a pie días enteros por una carretera. En aquel entonces ignoraba que la mayoría de esas mis pequeñas alegrías de viajar pertenecían a un mundo en decadencia y muy pronto no las encontraría por ninguna parte. Tampoco sabía que en algunos años estallaría una guerra que destruiría y empobrecería nuestras vidas, que a pesar de esta desgraciada experiencia, quienes participaran en ella, lo harían encantados, con entusiasmo, y finalmente, se obstinarían en no extraer ninguna enseñanza de ello. En aquel entonces andábamos por el mundo ignorantes y despreocupados. Sí, era una época maravillosa y me alegro de haber vivido esos tiempos de paz holgazana. Esa Paz no era nada desagradable como me quisieran hacer creer más tarde ciertos colegas cuando predicaban sobre la "bendición de la guerra". ¡Basta de consideraciones! Les transmitiré lo que escribí en 1905 sobre esa pequeña peregrinación..."

Hermann Hesse 

NOTA BENE (lacl)
Es un ensayo temprano, que ocupa varias páginas y que simplemente rememora un viaje a pie que se emprende simplemente por el gusto de viajar, por el gusto de ver, por el gusto de sentir el mundo e integrarse a él. La de Hesse podemos considerarla un alma afín a la de ese viajero incansable que fue Stevenson.
Este ensayo forma parte del libro PEQUEÑAS ALEGRÍAS. Hermann Hesse fue un gran ensayista y da gusto leerle. Dada su extensión no tengo tiempo para transcribirle y colocarle acá. Lo que sí puedo decir de ese ensayo es que probablemente sea uno de aquellos textos que generarán aburrimiento a la gente moderna o a la gente joven acostumbrada a andar con una pantalla en las manos, intercambiando contenidos colmados de falsedad y extravío. 
Pero me he tomado el tiempo de transcribir las palabras liminares de ese libro, puestas allí a modo de  prologal epígrafe: 

"...Hasta donde recuerdo siempre consideré como función del poeta el recordar, el no olvidar, el guardar en palabra lo perecedero, el evocar el pasado a través de la invocación y la descripción plena de amor. Pero debido a la antigua tradición idealista, también se me ha pegado algo de la misión que tiene como maestro o censor y predicador. Sin embargo, siempre me he dejado llevar menos por el sentido de la enseñanza y más por el sentido de exhortar a qué se dé alma a la vida. 
La reflexión no es investigación o crítica. Solo es amor. Es el estado supremo y más deseable de nuestra alma: amor sin avidez..."

Hermann Hesse, inscripción liminar a su libro PEQUEÑAS ALEGRÍAS.

Y agregaremos finalmente un fragmento de ese capítulo intitulado como el libro, PEQUEÑAS ALEGRÍAS:

"...Paulatinamente se va educando el ojo, sin esfuerzo, para servir como mediador de muchas pequeñas sensaciones, para la contemplación de la naturaleza, de las calles, para captar la gracia innumerable del diario acontecer. De ahí hasta la visión educada para el sentido artístico resta sólo el trecho más corto del camino; lo principal es el comienzo, el abrir los ojos.

Un trozo de cielo, una tapia de jardín desbordada de verde ramaje, un brioso caballo, un hermoso perro, un grupo de niños, un bello rostro de mujer… son espectáculos que no debemos dejar escapar. El que se ha iniciado en este ejercicio es capaz de descubrir en la ruta diaria cosas preciosas, sin necesidad de perder un minuto de tiempo. Este ejercicio no fatiga nuestros ojos, sino que los fortalece y los renueva, y no sólo ellos salen ganando. Todas las cosas poseen una faceta bella, aun las cosas feas o desprovistas de interés; sólo hace falta saber mirar. "

Hermann Hesse.


Wynton Marsalis y sus amigos

Wynton y sus amigos se entregan a la música con alma de niños juguetones. Y tocan como si estuvieran en una pequeña habitación. Logran ese espíritu de intimidad que sólo la música logra instalar en el corazón de cada ser que escucha...
(lacl)




Hermann Hesse, acuarelas de un paseante 





jueves, 27 de marzo de 2025

Guarida de los poetas: Más de Anne Sexton. / Peter Gabriel y Anne Sexton: Mercy Street - All my Pretty... Rumi: Poema sufí.

 




Sigo agregando poemas de la selección antológica realizada por la señora Beth Miller. Publicamos algunos poemas de Anne Sexton, altísima poeta, de verbo arrollador. Ya hemos publicado aquí algunas cosas suyas, entre ellas el poema DESPUÉS DE AUSCHWITZ en la traducción de la señora Miller y su incontestable poema Tú, Dr. Martin.
Salud, lacl.


POEMAS DE ANNE SEXTON

CUANDO UN HOMBRE
ENTRA EN UNA MUJER

Cuando un hombre entra
en una mujer,
como el oleaje que muerde la orilla,
una y otra vez,
y la mujer abre la boca de placer
y sus dientes brillan
como el alfabeto,
Logos aparece ordeñando una estrella,
y el hombre
dentro de la mujer
hace un nudo,
para que nunca más estén separados
y la mujer
sube a una flor
y Logos aparece
y desata los ríos.
Este hombre,
esta mujer
con su doble hambre,
han procurado penetrar
la cortina de Dios,
lo cual brevemente
han logrado
aunque Dios 
en su perversidad
deshace el nudo.


DESPUÉS DE AUSCHWITZ

Ira
negra como un garfio
me ataja.
Cada día
cada nazi
agarró, a las ocho de la mañana,
un bebé
y lo frió para el desayuno
en su sartén.
Y la muerte observa con ojo casual
y juega con la mugre bajo las uñas.
El hombre es malo
—digo en voz alta.
El hombre es una flor
que se debe incendiar
—digo en voz alta.
El hombre es un pájaro lleno de lodo
—digo en voz alta.
Y la muerte observa con ojo casual
y se rasga el ano.
El hombre con sus dedos milagrosos
y los dedos del pie rosaditos
no es templo
sino letrina
—digo en voz alta.
Que el hombre nunca vuelva a levantar su tacita
de té.
Que el hombre nunca vuelva a escribir un libro.
Que el hombre nunca vuelva a ponerse el zapato.
Que el hombre nunca vuelva a levantar los ojos
en una suave noche de julio.

Nunca. Nunca. Nunca. Nunca. Nunca.
Estas cosas digo en voz alta.
Ruego al Señor que no escuche.


ALCAHUETA DE DIOS

Con todas mis preguntas,
todas las palabras nihilistas en mi cabeza,
fui en busca de una respuesta,
en busca del otro mundo
que alcancé al cavar bajo tierra.
Crucé piedras más solemnes que predicadores,
traspasé raíces que pulsaban como venas
en busca de algún animal de sabiduría,
podría decirse, que en búsqueda
de mi esposo (o sea, el que te saca adelante).
Abajo.
Abajo.
Abajo.
Allí encontré un ratón
con árboles que crecían de su vientre.
Era todo sabio.
Era mi esposo.
Pero estaba mudo.
Hizo tres cosas.
Expulsó una calabaza de agua.
Entonces le pegué en la cabeza,
suave, un golpe como una llamada.
Luego expulsó una calabaza de cerveza.
Llamé otra vez
y por fin un plato de caldillo.
Esas eran mis respuestas.
Agua. Cerveza. Alimento.
Pero no estuve satisfecha. 
Entonces el ratón lamió mi piel leprosa
y tuve mi respuesta decisiva.
El alma no quedó curada,
estaba tan llena como un ropero
de vestidos que no me venían.
Agua. Cerveza. Caldillo.
Tenía que ser suficiente.
¿Pues quién soy yo, esposo,
para rehusar el poner nombre a los alimentos
en una época de hambre?


ÁNGELES CAÍDOS

“¿Quiénes son?”
“Ángeles caídos que no eran bastante
buenos para ser salvados, ni bastante malos
para ser perdidos”, dice la gente del pueblo.
Llegan a mi limpia hoja
de papel y dejan una mancha Rorschach.
No lo hacen por crueles,
lo hacen para darme un signo—
quieren forzarme, como dijo una vez Aubrey
Beardsley,
a moverlo hasta que algo salga.
Aunque soy torpe,
cumplo.
Pues soy como ellos—
salvada y perdida a la vez,
cayendo como Humpty Dumpty
abajo del alfabeto.
Cada mañana los corro de mi cama
y cuando se meten en la ensalada,
revolcándose en ella como un perro,
los entresaco uno por uno
así como mi hija
entresaca las anchoas.
En mayo bailan sobre los junquillos,
gastando los dedos de sus pies 
riendo como peces.
En noviembre,
mes del pavor,
chupan su niñez de las moras
y las vuelven agrias e incomibles.
Sin embargo son compañeros.
Distribuyen su magia
de Salvavidas Surtidas
y hacen menearse la vida.
Me acompañan al dentista
y protegen del taladro.
Al mismo tiempo,
van conmigo a clases
y mienten a mis alumnos.
Oh ángel caído,
compañero dentro de mí,
susurra algo sagrado
antes de que me pellizques
hasta el sepulcro.


Traducción de Beth Miller




Peter Gabriel & Anne Sexton: Mercy Street - All my Pretty...




Rumi: Poema sufí

miércoles, 26 de marzo de 2025

El espacio libre en un mundo de trabajo. El ocio y su triple antagonista, Josef Pieper. / Mahler, el milagro de la creación. / Debussy: Clair de Lune,




El espacio libre en un mundo de trabajo.

El ocio y su triple antagonista.

Josef Pieper

Hablar hoy de ocio es ponerse ya a la defensiva. Es levantarse en armas contra un adversario que de entrada parece el más fuerte. La cuestión no se simplifica si este adversario no es "otra persona", sino solamente se trata de una discusión interna. Y, todavía peor, cuando sin previo aviso nos preguntan qué es lo que defendemos, somos incapaces de dar una respuesta precisa. Por ejemplo, cuando Aristóteles dice "trabajamos para tener tiempo de ocio", hemos de admitir con toda franqueza que ignoramos el significado de estas chocantes palabras.

Tal es, más o menos, a mi juicio la situación. 

La primera pregunta que debemos formularnos es ¿qué quiere decir "ocio"?; ¿Qué denota este concepto en nuestra tradición? Para dar una contestación válida, me parece oportuno hablar primero del adversario a que antes aludíamos, o sea de lo que suele llamarse "súpervaloración del trabajo". De todas formas esto no es más que un nombre provisional. "Trabajo", en efecto, puede significar muchas cosas, por lo menos tres. En primer lugar, puede referirse a la "actividad en general". Puede también denotar pena, esfuerzo, labor fatigosa. Y en una tercera acepción, trabajo equivale a "actividad útil", sobre todo "socialmente útil". ¿A cuál de estas tres interpretaciones aludimos al hablar de "supervaloración del trabajo"? ¡Yo diría que a las tres! Existe una súper valoración de la actividad en general así como del esfuerzo o las dificultades y last but not least, de la función social. Este es precisamente el demonio tricefalo contra quien tiene que habérselas todo el que se proponga defender el ocio.

Súpervaloración de la actividad en general. Por esto entiendo la incapacidad de dejar que suceda meramente algo, la impotencia para recibir sin más y permitir que a uno mismo le ocurra algo. Es la "actividad incondicional" de la que Goethe decía que acaba siempre en bancarrota. La formulación más tajante en la que hasta ahora la hemos encontrado expresada procede de Hitler: "Toda actividad tiene sentido, aun el crimen; toda pasividad, al contrario, es insensata." Desde luego este enunciado es una locura, un absurdo; espero modalidades "más suaves" de la misma locura entran, a mi parecer, dentro de las características generales del mundo actual.

Supervaloración del esfuerzo y las dificultades. Por raro que parezca, también se da este caso. Incluso puede decirse que la postura ética y más corriente del moderno "hombre de bien" reposa en gran parte en esta supervaloración de lo dificultoso: lo bueno es por naturaleza difícil, y lo que se hace sin fatiga carece de valor ético. Schiller glosa irónicamente esta tesis en unos  ingeniosos versos dirigidos contra Kant: Gerne dient'ist den Freunden, docb tu icb es leider mit  Neigung / Darum wurmt es mir oft, dass ich nicht tugendhaft bin ("De buen grado sirvo a los amigos, mas a ello por desgracia me lleva mi inclinación / Por eso a menudo me aflige no ser virtuoso"). Los antiguos -por los cuales entiendo no solo los grandes filósofos griegos Platón y Aristóteles, sino también muchos ilustres maestros de la cristiandad occidental- no estimaban que el bien fuera difícil de por sí o, lo que es lo mismo, siempre y forzosamente. Sabían que, al contrario, las formas más sublimes de realización del bien no requieren esfuerzo ya que, por naturaleza, rozan el amor. Tampoco las formas más altas de conocimiento (la idea súbita y genial, la verdadera contemplación...) son "trabajos intelectual" ni cuentan esfuerzo alguno, pues por esencia son "dones". Tal vez tengamos aquí una palabra clave. Quien considere, en efecto, la extraña preferencia del hombre de nuestra época por lo costoso y difícil, preferencia que parece haber marcado a fuego en nuestro rostro, como rasgo distintivo del siglo en que vivimos, un aprontamiento para el dolor (mucho más característico, creo yo, que la "sed de placeres" de que tanto se habla), no puede menos de plantearse siquiera por un instante esta pregunta: ¿No habrá que ir a buscar la razón más íntima de ese fenómeno en la actitud negativa del hombre de hoy frente a cualquier "don", sea quien fuere el donante?

.......

Sigo transcribiendo, continuará con el resto del texto del maravillosa, humanamente lúcido Josef Pieper... Nunca le agradeceré lo suficiente a nuestro querido maestro Rafael Cadenas por habernos presentado a este autor.

Continuaré con Súpervaloración de la función social y el resto del texto, amén de algunas imágenes y alguna ofrenda musical.


GALERÍA DE ORFEO
Una de las grandes creaciones de la humanidad, de una arrobadora belleza es esta Sinfonía. Mahler nos ha legado un milagro con su obra...



Ocio y contemplación 






Debussy: Clair de Lune, London Symphony Orchestra, Stanley Black



miércoles, 19 de marzo de 2025

La civilización del engaño, una anotación. / Gurdjieff Ensemble.

 



¿Percepción personal?
¿Anónima intuición?
Nada me atrevo a asegurar, 
pero deduzco que vivimos 
en la era del cansancio, 
del desgaste y de la atrofia.
¿De qué pueden servirnos 
esta lujuria de futuristas invenciones, 
esta hemorragia de desatinadas creaciones, 
como no sea para mantenernos 
embebidos en nuestro propio desengaño? 
Hemos construido 
la civilización del engaño, 
una súper metrópoli de la fantasía, 
en la que la palabra 
ya no tiene ningún peso, 
puesto que quienes la pronuncian 
la mancillan.


(Palabras destiladas al filo de la solitaria y silenciosa madrugada. Atribuyámosla a un heterónimo ancestro, Anselmo di Testarutto,  quien las pergueñó para sus Apotegmas contra la peste, en Turín, 1935. - lacl)



Gurdjieff Ensemble.


domingo, 16 de marzo de 2025

Walter Muschg nos presenta a Karl Kraus / El maravilloso mundo de Kurt Weill. Teresa Stratas - Lotte Lenya - Audra McDonald



... Guardo documentos para una época que ya no sabrá comprenderlos o que vivirá tan alejada de hoy, que afirmará que he sido un falsificador. Más no; no vendrá la época que pueda hacer tales afirmaciones. Porque no será. He escrito una tragedia cuya protagonista moribunda es la humanidad; cuyo trágico conflicto concluirá fatalmente como conflicto entre el mundo y la naturaleza. ¡Ay, como ese drama no tiene más protagonistas que la humanidad, tampoco dispone de oyentes!  ...


Karl Kraus, El criticón,  Acto IV, LIV, Los últimos días de la humanidad. Citado por Walter Muschg en el capítulo V, intitulado Karl Kraus - Los últimos días de la humanidad, de su libro LA LITERATURA EXPRESIONISTA ALEMANA DE TRAKL A BRECHT. SEIX BARRAL,1972.


He leído entre la madrugada y la mañana este capítulo ya no solamente lúcido, como todo lo que he leído de Muschg sino, además, conmovedoramente perturbador, no tanto por lo que él mismo dice de Kraus, sino por lo que cuenta que dice Kraus. 

Nunca he leído ese libro, lector como soy (y me precio de serlo) de libros a la antigua, según la usanza de los fabricantes de papel y usuarios del ingenio de Gutenberg. Y la razón es que ese libro nunca se me atravesó en una librería. Nunca digo "de esta agua no beberé", pues sí tuviera que leerlo en otro formato, no dudo que lo haré. 

Lo cierto es que el sorprendente Kraus, de quien en nuestros corros al único que le escuché hablar con verdadero y desinteresado interés de lector fue a Rafael Cadenas, hay que leerle. Me bastarían LA TERCERA NOCHE DE WALPURGIS, un libro antológico de su obra, así como su aforistica, para no dudarlo. Pero este ensayo de Muschg la verdad es que sirve de espolón o catapulta para la gana del sentir, del pensar y de lo que ocultamente se susurra en toda psique. 

Una obra dramática cuyo escenario, como bien señala Walter Muschg, es el lector. Un prodigio creativo en el que las propias palabras de los actores de la sociedad son las que "hablan" o se enuncian por medio de aquellas cosas que dijeron o declararon en los medios periodísticos de aquel momento, o lo que comentaron en un cabaret, lo que se pronunció en algún discurso. Lamentablemente ha de perderse mucho, no solamente en una traducción, debido al juego de palabras en el que Kraus fue un maestro, sino también debido al paso de las décadas y al trastocamiento del sentido que se origina en toda lengua por la erosión del tiempo. 

Algunos amigos míos han manifestado en el pasado la creencia o percepción de que Kraus la emprende contra los periodistas, en particular, cuando la realidad es que emprende su cruzada contra la opinión pública generalizada, pero sobre todo contra la que fabrican y venden ciertas minorías que, de élite, lo único que las identifica es que gozan de un poder temporal y lo utilizan con el fin de diseminar mentiras como si se tratara de las tablas de la ley dictadas a Moisés. 

A Kraus habría que leerle, presumo, tomando en cuenta de manera muy enfática esa precisión. 

Ello me trae al recuerdo aquel maravilloso capítulo del libro de Gurdjieff, Encuentro con hombres notables, que versa sobre asunto similar: la mentira y sus propugnadores, quienes se valen de los medios para sembrar un criterio en la siempre maleable opinión pública. 

En fin, dejo acá esta curiosidad anímica y sensible que ha sido reanimada gracias a la lectura de este ensayo de Muschg. En cierta forma me ha ayudado a reiterar un básico sentir que me ha acompañado desde que tuve uso de razón: que la palabra humanidad unida está a todo aquello que despierta nuestra sensibilidad y que la palabra inhumanidad no significa otra cosa que insensibilidad. 

Salud, lacl.


El maravilloso mundo de Kurt Weill