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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Sueño, José Antonio Ramos Sucre, La torre de Timón / VERONAL, vida y obra del poeta José Antonio Ramos Sucre / El Signo Secreto Itinerario de José Antonio Ramos Sucre




Este sueño, cuya aparición debemos agradecerle a nuestra amiga Maria Gogni, quien tan gentilmente lo ha transcrito y enviado por medio de estas redes virtuales es, como suele suceder con la poética de Ramos Sucre, una inédita visión, un cuadro sorprendente sobre el ser y la nada o el ser y el todo.

No es mera ficción aunque se apoye en la imaginación. Es, a nuestro juicio, espléndido ejemplo de lo que en el poeta llega a haber de visionario o anticipador de mundos.

Sólo una palabra o, mejor, expresión, se sale del contexto, me parece, para dar una clave personal. Y es esa frase final de la “voz desesperada de confinado”. Hasta ese momento uno podría anticipar que el lugar que refiere el poeta o el visionario -a pesar de ser un vivo (o, más bien, inerte) cuadro de un “no hay lugar”-, no es la prisión para un confinado, sino la maravillosa posibilidad de aventurarse de volar hacia parajes más allá del universo. Eso, a un servidor, no lo ahoga, al contrario le mueve o invita a esa maravillosa y posible aventura del ser en otras instancias.

Pero la vida del admirado Ramos Sucre no fue un jardín plagado de rosas y laureles. De allí, presumo yo, ha de haber nacido aquella frase final que, en lugar de parangonarlo con el Dante en el Purgatorio, le parangona con el condenado a una ignota versión del averno. 

Esto es, esa frase final, punzante, desoladora, transforma la visión en una pesadilla.

Salud!
lacl

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Sueño

Mi vida había cesado en la morada sin luz, un retiro desierto, al cabo de los suburbios. El esplendor débil, polvoroso de las estrellas, más subidas que antes, abocetaba apenas el contorno de la ciudad, sumida en una sombra de tinte horrendo. Yo había muerto al mediar la noche, en trance repentino, a la hora designada en el presagio. Viajaba después en dirección ineluctable, entre figuras tenues, abandono a las ondulaciones de un aire gozoso, indiferente a los rumores lejanos de la tierra.

Llegaba a una costa silenciosa, bruscamente, sin darme cuenta del tiempo veloz. Posaba en el suelo de arena blanca, marginado por bosques empinados, de cimas perdidas en la altura infinita. Delante de mí callaba eternamente un mar inmóvil y cristalino. Una luz muerta de aurora boreal, nacida debajo del horizonte, iluminaba con intensidad fija el cielo sereno y sin astros. Aquel paraje estaba fuera del universo y yo solo lo animaba con mi voz desesperada de confinado.

José Antonio Ramos Sucre
La torre de Timón

VERONAL, vida y obra del poeta José Antonio Ramos Sucre  



El Signo Secreto Itinerario de José Antonio Ramos Sucre








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