miércoles, 21 de diciembre de 2011

INSCRIPCIONES EN EL DOLMEN - FEBRERO, MARZO ABRIL DE 2011




Prosigo agregando algunas notas de mis Inscripciones en el dolmen, suerte de accidentada bitácora, tal como lo señalara en este blog el pasado 27 de Octubre...
Salud, hipotético lector...
lacl


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20 de Febrero, 2011

(Extinción)


Si algo signa a la modernidad, a ese porvenir colmado de un fracasado progreso, es la incivilización.

Hasta hace apenas unos cuantos lustros, un caballero extraordinario, como Arnold Toynbee, nos pintaba frescos del hombre y de las más diversas culturas civilizadas, nos versaba sobre sus auges y caídas.

La preocupación de un humanista del presente (una especie en extinción) parece dirigirse, más bien, a la ausencia de humanismo en esa burbuja de caos que es el mundo del hombre actual.

La clonación de un ser deshabitado de las esenciales sombras del ánima, es hecho consumado.


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23 de Febrero, 2011

(Maquillaje)


No deberíamos hablar de globalización, porque eso es colorete en las mejillas del mal.

Hablemos, mejor, de lo que vemos: masificación y estandarización.

Hablemos de mecanización y robotización como las bestias triunfantes.

Muy poco importan los blasones y emblemas que se enarbolen, pues nada iluminan los credos y rosarios adorados con rutina.


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13 de marzo, 2011

(Futilidad)


Del ejercicio del desprestigio tan sólo resta un desprestigiado prestigio.



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29 de marzo, 2011

(A esa nulidad que llaman ser “alguien”)


¿A qué tanta firmeza
en muslos y pantorrillas,
tanta altivez en la papada,
tanto despectivo enseñoramiento
en las miradas de reojo,
si el cielo, azul esplendido,
barre tus pasos en silencio?


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05 de Abril, 2011


La más alta y cara entrega es un abandono.


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06 de Abril, 2011

(La impostora)


Una vieja matrona surge de las sombras del entresueño y exclama:

“Yo no soy yo, yo no estoy aquí.”


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07 / 08 de Abril, 2011


Bajo el divino concepto del Estado (así, con mayúsculas) hallamos diversos modelos de coerción humana, acompañados de los más sofisticados dispositivos ideados para castrar el libre albedrío:
moledoras de carne,
drogas embrutecedoras,
exquisitas cernidoras diseñadas para esparcir
las cenizas a que es reducido el ser humano.

El sacrosanto Estado sólo le permite al individuo la obediencia.

Y el rastro que deja el humano progreso es un farfullar de seres esclavizados.


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09 de Abril, 2011


El sol clarea sobre
las campánulas del monte.

Y, una vez más,
la huella sonora del pájaro que,
mañana tras mañana,
agónico gorjea,
   su canto final.



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(Incisión)

24 de Abril, 2011


No es el mismo pájaro
que, con su canto
de hace un año,
persignaba el aire
como para bordarle
un rezo a la despedida
de mi hermano.

Este canta un dolor
desfalleciente en el trino,
como si un gavilán
le hubiera clavado
sus pezuñas en la garganta.



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16 de Abril, 2011


¿Qué es un ego exacerbado sino
un despliegue de emplumada estulticia?


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23 de Abril, 2011

(Flash)


Ayer, un mínimo gesto me hizo sentir
como el pecador inmaculado que,
secretamente,
atisba en la sombra de nuestro discurrir


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23 de Abril, 2011

(El reino)


Vivimos en un reino en el que la provisionalidad y la improvisación coparon la escena del teatro, domesticando el mirar y como justificando ese desproveimiento que acalla los pensamientos que deberían nacer plenos de pecho.



… y un susurro
sin palabras,
un flujo tonal
de ondas sin sentido,
impregna el monótono
y silente discurso
de los hijos del reino…



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23 de Abril, 2011


No hay peor enemiga del tiempo que la desocupación, premisa que -a vuelo de pájaro- luce como una contradicción.

Me refiero al tiempo interior o -abundando- al pausado, rítmico y sonoramente silencioso tiempo musical que bulle en el desobediente pulso de la vida.

Lo digo porque si usted es o comienza a lucir como un ser desocupado en algún momento de su vida, para ese resto de la humanidad expresada en vecinos, amigos, familiares y desconocidos, dispondrá usted, entonces, de todo el tiempo del mundo para acarrear, como un Sísifo, con las ocupaciones que la desocupada ocupación de tal humanidad no puede arrostrar…


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23 de Abril, 2011

(Sobre la piedad)


Esta mañana me detuve, muy temprano, en una arepera, aprovechando la ciudad un tanto desierta, para tomar un desayuno criollo, un pabellón con unas caraotas cuyo descartado sabor resultó ser mi más cercana y reciente experiencia de la nada.

Mi intención es aprovechar la calma de la hora para releer algún que otro pasaje de los libros que cargo en la alforja, remirar mi cuaderno, organizar mis ideas con miras a lo que diré al presentar la novela de Mario, compromiso duplicado por el afecto.

Un joven indigente, con rostro y mirada de exiliado y no reconocido Jesucristo, se asoma tímidamente desde la calle para pedirme, con una voz que sólo es audible en otra dimensión, en otro mundo, que sacíe su hambre y su sed.

Hablamos sin emitir palabras.

Le pido al mesonero que le ordene una comida y un jugo. Gesto que, al parecer, solivianta el ánimo del dueño y de algunos de sus plebeyos.

Acto seguido, el honorable propietario le pide a dos enormes policías, ocupantes de una mesa al fondo, que espanten al joven de la entrada de su negocio; orden que acatan cual pretorianos una orden de Nerón.

Al unísono, el manumiso mayor se acerca y me susurra al oído: “No se preocupe. El negocio le brindará la comida al pordiosero”

No podían permitirse que les coartaran su derecho a ejercer la caridad…


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24 de Abril, 2011

(Vaticinio)


Domingo de resurrección.
Alargo el despertar,
luego de una semana santa
compuesta de días entumecidos
por la lluvia.
No hay sol tempranero.
Asoma su canto una chicharra,
mas no recibe respuesta
de compañera alguna.
Pero, en su lugar, comienzan a despuntar
los graznidos, gorjeos y cantos
de innumerables pájaros,
anuncio de que, finalmente,
vendrán algunas horas de sol
a barrer esa luz mortecina
que le sustrae ganas al vivir.

Pero no hay que engañarse…
El vibratto de la chicharra
nos vaticina que los llantos
del cielo persistirán.




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