Otro de aquellos textos escritos en el transcurso del último lustro de milenio, agrupados bajo el título común de "Toma luz, toda la noche". Nunca han sido llevados a imprenta, aunque quizás alguno haya aparecido en alguna antología. Eso sí ,he compartido algunos otros en el blog y con algunos amigos, con conocidos y desconocidos, en alguna plaza o algún rincón de las redes cibernéticas. Salud.
Gracias a José Pulido, por este poema tan dolorosamente hermoso. Qué cosa es que la belleza tenga que andar tantas veces de la mano con el dolor.
La filosofía no amanece en las calles de estos días que llamamos modernos, los tiempos no se prestan para ese amanecer que se delecta ante la creación. Y mientras la poética del tono azafranado se recoge entre las flores, otras flores son cortadas sin que nadie (o casi nadie) se contagie con el virus de la compasión.
(lacl)
Un poema de José Pulido escrito en los años noventa. Una obra de Mark Rothko
EXPLICACIÓN DEL AZAFRÁN
(Autor: José Pulido)
Zeus dormía y vertía sus sueños
sobre las flores afrodisíacas
y medicinales del azafrán
en la época de Zeus
no había indigentes
durmiendo en las calles
solo filósofos
Las vestimentas anaranjadas
de los monjes budistas
son teñidas con la exquisita flor
que Zeus soñaba
Se necesitan 120 mil flores
para hacer un kilo de azafrán puro
Mark Rothko nunca se propuso
rendir homenaje al azafrán
pero en su obra el rojo anaranjado alcanza
una profundidad anímica visible
ese pintor tenía la potencia de una flor
El azafrán enriquece las comidas
en cocinas de Arabia, Europa y la India
en paellas, risottos, fabadas y helados
El azafrán florece amaneciendo
y hay que recoger la flor en ese instante
para que no se dañe
Los niños que duermen en las calles
se dañan en las calles
y la muerte los recoge.
José Pulido.
***
Chet Baker, Paul Bley ~ Every Time We Say Goodbye
Por donde sea que pase el amigo Chet, siempre lo hace con una particularidad, lo hace seduciendo. Y aquí lo hace a cuatro manos, pues Paul Bley está magistral en el piano...
lacl, 2 de marzo de 2026, entre la hora del pulmón y la del amanecer...
Post scriptum, madrugada siguiente.
Mi alma ha estado algo arisca o renuente, no sabría cómo calificarlo, para la entrega a la palabra alada, ante las oleadas de barbarie que hemos padecido y seguimos padeciendo; ojos y oídos, como parte que somos de este "todo" que solemos nominar humanidad.
Mala cosa ésta, la de sentirse uno abrumado por el tumulto de la plaza, cuando los deseos y anhelos se convierten en un "quisiera", para decir por ejemplo cosas como que quisiera cantarle al coqueteo de la brisa entre los matorrales y los destellos de luz y sombra de que nos provee la cúpula celeste.
Pues viene ello a significar que la intrusión de los contrahechos es tan fuerte que abusan e invaden nuestro fuero interior. No nos excusaremos diciendo que tenga uno que resignarse puesto que "es lo que hay", aunque ello pudiera ser lo más natural como respuesta.*Pero tomaré esta observación como* un llamado de atención personal al cuido del alma.
No obstante lo dicho, al avance de la madrugada me encontré yo frente a ese asunto de las curvas extraviadas o del extravío en una curva de la vida, cosa que -seguro estoy- suele sucedernos a todos los mortales alguna vez en la vida. Y entonces surgieron estas palabras, casi como un caño que se rebosa suavemente, abriendo un hilo apalabrado, un cauce accidental, vertiente de un río mayor que, impasible, sigue su curso, porque sus aguas se componen de una nateria desconocida para los hijos de una tribu de adoradores de la niebla de la cual forjan sus propias fantasías.
lacl, 3 de marzo de 2026. Otra nota escrita entre la hora del pulmón y el amanecer.
Ella Fitzgerald and Joe Pass, Nature boy
Ella Fitzgerald and Joe Pass, Duets in Hannover 1975