domingo, 15 de febrero de 2026

A Pancho Salazar, una memoria, lacl / Pancho Salazar con La Camerata Renacentista de Caracas. / Entrevista con Pancho Salazar

 © lacl 



                 A Pancho Salazar


La muerte aquí 
Y ahora 
En el ritual sostenido, obstinado
del cuerpo que (a golpes de martillo)
logró enmascarársele al alma
para, al final, velarse a sí mismo 

Haber sido entrenados 
para adueñarnos del cuerpo
como de un monasterio vacío, deshabitado,
cuyas celdas y aposentos
han de mantenerse celosamente bajo llave
y sus ventanas clausuradas
sin que nadie pueda saber por qué. 

Diestramente engalanados
entre las mortajas del conocimiento,
la estricta manía,
el divorcio, la separación, la orfandad,
el olvido del vasto cielo

Sombra inconmensurable, desdeñosa,
no percibida y, sin embargo,
operando afuera,
operando en nosotros;
sombra ineludible, paseándose
entre nuestros devaneos,
devanándose en nosotros,
deslizándose, soplando suavemente
sobre nuestro hilado laberinto;
sombra viéndonos siendo sombra,
a puerta cerrada

Y uno profesando, a conciencia, quizás,
la pálida gracia de ser a un tiempo
espectador y forastero,
y también desobediente cuerpo;
darse uno subrepticia cuenta
de estar siendo invitado a entrar al afuera,
a la calle con sus luces,
a los rostros del otro y los otros,
al cielo abierto como una casa a la que, rara vez,
nos acercamos a pulsar la puerta 

lacl , 19 - 20 junio/1996 (*)

[A propósito de Huis clos (A puerta cerrada), de Acción Colectiva]

(*) Pancho me había invitado al montaje de la obra de Sartre y me había pedido que, si estuviera en mi ánimo, por favor le escribiera unas notas en torno al performance que montaron con la obra Huis Clos - A Puerta Cerrada. La verdad es que el montaje fue tan contundente y conmovedor que no me hallé capacitado para escribir, a pie derecho, una nota en tono crítico sobre una escena teatral. Lo que había sucedido allí no podía ser expresado con las palabras de la crítica. Al menos, no me sentí capacitado ni, mucho menos, impulsado para intentar tal derrotero. Era danza pura expresando el texto en el cuerpo, un arriesgado envite creador para comunicar la palabra por vía del movimiento. Si una obra teatral o dancística busca la conmoción en el espectador, puedo decir que ese montaje, con la coreografía de Pancho, logró su cometido de la manera más tajante que quepa imaginar.

Entré de día a la sala y salí de noche.

Caminando solo y contemplando las luces de la ciudad y su trasfondo de oscuridad, como si se tratara de fogonazos celestes iluminando mi sendero, rescatando la mágica realeza del entorno en que se expresa y desarrolla nuestro ser, y con un espíritu de agradecimiento y jovialidad al constatar la presencia del afuera, mi contacto con ese entorno de creación que nos significa el misterio de ser uno, uno más, en el seno del universo. 

Le di luego las gracias a Pancho y a quienes hicieron plausible esa experiencia; esto fue días después, ya que al acabar la función me era imposible articular palabra o intercambiarla con otro ser humano; tenía que salir de allí a buscar otro género de contacto, sin saber cuál. Y apenas al salir, allí estaban aire y cielo dando una respuesta en su lenguaje. Tal era la condición de mi alma al terminar la función.

Si no fuera ése el cometido central (y yo diría cardinal) de toda creación artística, no sé qué lo será. 

Hoy, a 30 años de aquella noche, quiero dejar estas palabras del afecto en su memoria, lamentando que el hilo del tiempo se nos fuera como un latigazo del pneuma, sin haber logrado sentarnos una vez más a conversar, en torno a una tabla redonda. 

(lacl, 15/01/2026, hora del pulmón)

***

Pancho Salazar con La Camerata Renacentista de Caracas.

En este enlace:

 https://youtu.be/nlabEW5NcLQ?si=4-4xzzs2eTc7nDEL

***

Entrevista con Pancho Salazar

Un minuto con las artes.
 La recomendamos ampliamente.

En este enlace:

 https://www.unminutoconlasartes.com/interviews/F/fsalazar.html



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